28 May

Los gigantes de los hidrocarburos afrontan miles de demandas contra el cambio climático, venden refinerías y adecúan sus consejos de administración para abordar la transición hacia las energías renovables.

Las petroleras del mundo van a enfrentar años de intensas presiones. Sin embargo, éstas no necesariamente vendrán, o no sólo de la volatilidad en los precios internacionales del petróleo y el descenso de la oferta que se espera con el paso de los años. En el horizonte se asoman temas que están mucho más relacionados con el futuro inmediato, como el de la sustentabilidad.

Así, es muy probable que las mayores presiones vendrán de su papel como emisores de contaminantes. Estos días se han registrado señales que van en ese sentido, especialmente con petroleras como Exxon, Repsol y Shell. Ésta última vendió apenas antier su refinería Deer Park en Texas a otra petrolera, la mexicana Pemex.

En los siguientes años estaremos frente a una encrucijada en el mercado petrolero. Por un lado, los gigantes de la industria deberán enfrentar su propia transición hacia empresas de energía, pero con especial énfasis en el abatimiento de emisiones contaminantes contemplado en acuerdos internacionales que buscan un planeta menos contaminado para las próximas generaciones.

El Acuerdo de París es un tratado internacional sobre el cambio climático que es jurídicamente vinculante. Fue adoptado por 196 países en la COP21 de París, el 12 de diciembre de 2015, y entró en vigor el 4 de noviembre de 2016.Su objetivo es limitar el calentamiento mundial por debajo de 2 grados, preferiblemente a 1.5 grados centígrados, en comparación con los niveles preindustriales.

Es ahí donde las petroleras juegan un papel determinante porque sus actividades son, hoy por hoy, altamente emisoras de contaminantes y eso debe cambiar sí o sí en las próximas décadas, pero es un cambio que ya inició.

También están los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), adoptados por los estados miembro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y contemplan entre otras cosas el abatimiento de las emisiones de contaminantes.

Estas iniciativas, junto con el activismo de grupos ambientalistas organizados en la mayor parte de ellos en Organizaciones no Gubernamentales (ONGs), inyectarán presión a las petroleras.

Muchas de ellas ya iniciaron acciones decididas, lo que incluye la sustitución de parte de sus equipos directivos por otros con más enfoque ambientalista, mientras que otras se han fijado objetivos, que incluso están sujetos al escrutinio de los ambientalistas y grupos políticos.

Es un cambio irreversible, con costos y consecuencias, con acciones que en algunos casos no pueden comprenderse, pero del que no se salvará nadie, las petroleras del mundo actual serán en algunas décadas muy diferentes.

Acciones legales, un aviso

Este miércoles un tribunal holandés determinó que Shell deberá reducir sus emisiones contaminantes, gases de efecto invernadero, en 45 por ciento al término de la presente década, con respecto a las emisiones que realizaba en el año 2019; es decir, en diez años debe abatir en la proporción señalada sus emisiones contaminantes.

El anuncio causó gran expectativa en el mercado petrolero porque, no obstante ser una sentencia con efectos sólo para los países bajos (Holanda), en la comunidad internacional se tomó como el primer aviso de lo que viene para el resto de las petroleras en el planeta, el enfrentamiento de litigios que pueden cundir por gran parte del mundo.

Y no es que Shell no hubiera tomado acciones al respecto, la petrolera se había comprometido a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un nivel de 20 por ciento para el año 2030, y también asumió el compromiso de llevarlas al llamado ‘cero neto o absoluto’ (eliminar tanto CO2 como emite) para el año 2050.Sin embargo, la justicia holandesa decidió que estas promesas no eran suficientes, luego de una demanda interpuesta por una organización no gubernamental (ONG), por lo que ordenó acelerar su reducción de emisiones contaminantes.

Apenas este martes Shell anunció la venta de su refinería Deer Park a otra petrolera, la mexicana Pemex, en una operación que para algunos analistas en la comunidad internacional podría ser el indicio del rumbo que toma Shell y otras más, la conversión en empresas de energías sustentables.

Aunque por el momento la decisión solo tiene efecto en los Países Bajos, esta sentencia puede ser una señal de lo que vendría en los próximos meses y años. Se calcula que actualmente hay alrededor de 1,800 demandas relacionadas con el cambio climático en tribunales de decenas de países, y en muchas de ellas las petroleras están inmiscuidas.

De acuerdo con reportes, algunas petroleras europeas como Repsol, Eni o Total ya tienen planes de recorte de gases de efecto invernadero, pero la necesidad de acelerar esos compromisos para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París, podría aumentar la presión hacia la transición en los próximos meses. Podría ser una decisión que ya no esté totalmente en manos de las petroleras.

Equipos directivos bajo intensa presión

Otra señal de lo que viene, o de lo que ya está en camino, fue lo que ha sucedido en el equipo directivo de ora importante empresa del ramo, nada más y nada menos que ExxonMobil.

En esta empresa la junta directiva votó para reemplazar a dos de los 12 miembros por ejecutivos que se consideran más adecuados para luchar contra el cambio climático, reforzar las finanzas de la compañía y guiarla a través de una transición hacia una energía más limpia.

Lo anterior dice todo lo que sucederá en los próximos años en ExxonMobil y seguramente en casi todas las petroleras del mundo. Las acciones contra el cambio climático tienen tal relevancia que impactan e impactarán en las finanzas de las empresas. Es decir, no se trata solamente de un cambio de modelo productivo para ser más amigables con el ambiente, sino de toda una revolución que determinará el modelo de negocio de las empresas petroleras.

Lo sucedido en ExxonMobil abre otro frente para las compañías del ramo, en los próximos años deberán adaptar todo en su estrategia de cambio, eso incluye a sus equipos directivos.

Es más que evidente, el mundo camina hacia las energías renovables, y lo hace a pasos agigantados, al final de esta década podríamos ver los primeros cambios relevantes, y antes de que llegue 2050 debería haber un cambio radical.

Los litigios internacionales de parte de grupos ambientalistas, son sólo el primer aviso. Aquellas petroleras que no apuesten por este cambio, las que sigan aportando a los combustibles fósiles, tendrán graves problemas para su sobrevivencia.

Fuente: Onexpo

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